Categoría: Antivalores
Un hombre criaba al mismo tiempo a una cabra y a un asno. La cabra, envidiosa, al ver que su compañero estaba mejor alimentado, le aconsejó de esta manera:
Cierto día el invierno se mofaba de la primavera haciéndole algunos reproches porque, tan pronto ella aparecía, nada quedaba tranquilo.
Una zorra entró sin hacer ruido en un rebaño de corderos y, aparentando amor maternal, acercó a su pecho a un corderito recién nacido, simulando acariciarlo.
Una rana, posada al pie de un estanque, contemplaba a dos toros que se embestían mutuamente en el prado.
Habiendo llegado a oídos de una lechuza que en cierto palomar vivían unas palomas muy bien alimentadas, se pintó de blanco para disfrazarse y se mezcló con ellas.
Había en un corral una gallina que ponía huevos de oro.
Un león hambriento, viendo que no le era fácil subir a los riscos en que pastaba una cabra, se fue acercando poco a poco.
Cierto perro cogió entre sus dientes un grande y sabroso hueso “¡Qué regalo! —se dijo el incauto animal—. Lo llevaré a casa y allí lo comeré a mi regalado …
Al hundirse una nave con todos sus pasajeros, un hombre, que presenció el naufragio desde la orilla, dijo para sí: