Categoría: Antivalores
Una mona tenía dos hijos. A uno de ellos cuidaba con predilección, mientras que al otro lo dejaba a su suerte.
Cierto abogado de la urbe fue invitado a los festejos de una boda que se realizaba en su pueblo natal.
Cuando Júpiter iba a nombrar al rey de los pájaros, los citó para elegir al más hermoso de ellos.
El hijo de un pescador fué a los acantilados para proveerse de unos caracoles.
Cierta mona, descontenta con la pequeña cola que recibió de su madre, pidió a la zorra
Un pescador echó su anzuelo al mar y atrapó un pececillo.
Un joven, sentado en el borde de un pozo, vio que un ladrón se le acercaba y, conociendo sus intenciones, fingió llorar amargamente.
Un grupo de mujeres plañideras, a quienes se les había pagado, lloraban la muerte de una de las hijas de un acaudalado padre.
Mientras paseaba en la floresta, en un tibio día de sol, un cervatillo, que iba detrás del ciervo, admiraba el magnífico aplomo y señorío de su padre.