Categoría: Fábulas de Esopo
Una abeja que había regalado a Júpiter un plato de apetitosa miel, arrancóle la promesa de una gracia.
Muy cerca de cierto bosque crecían, casi juntos, un abeto y un espino en perfecta armonía.
La serpiente y la comadreja, que son enemigas juradas, prefieren a los ratones como predilecto bocado.
Un comerciante, antes de viajar, entregó a su vecino una caja de barritas de oro y plata. A su retorno, el viajero solicitó la devolución de su tesoro.
Una familia de topos vivía cerca de la guarida de un lirón, a cuya puerta llamó un topito para decir...
Érase un perrito muy curioso y preocupado por las cosas que interesaban a su amo.
Érase una noche, que se anunciaba tenebrosa, cuando un estudiante se preparaba a realizar sus tareas.
Un leñador, talando árboles del bosque, no daba descanso a sus brazos. De su empeño no escapaban abetos ni encinas, hasta que se rompió el mango de su hacha.
Entre las aves canoras, el jilguero es el más tímido. A la insinuación de todas siempre respondía...