Categoría: Fábulas de Esopo
Debido a la avaricia de un rico hacendado, el perro, que cuidaba el rebaño de ovejas, estaba famélico y un lobo, al notarlo, le dijo...
Cuatro bueyes, que comían juntos en un prado, se juraron eterna amistad.
Un asno y una zorra caminaban por la pradera, cuando de pronto apareció un león con intenciones nada benévolas, desde luego.
A don Matías le gustaba comer bien y ordenó, cierta vez, a su cocinera...
En la puerta de la iglesia del pueblo estaba una liebre ociosa pidiendo limosna...
Un avaro, miedoso, se topó con un león de oro. Lleno de asombro balbuceó este monólogo...
Un granjero tenía en su casa dos perros a los que prodigaba afecto y velaba porque estén bien alimentados.
Un león, una vaca, una cabra y una oveja hicieron pacto para cazar en los montes y repartirse en paz cuanto atrapasen.
En un rincón de su madriguera, un lobo daba el toque final a un proyecto largamente acariciado.