Categoría: Fábulas de Esopo
Un grupo de mujeres plañideras, a quienes se les había pagado, lloraban la muerte de una de las hijas de un acaudalado padre.
Mientras paseaba en la floresta, en un tibio día de sol, un cervatillo, que iba detrás del ciervo, admiraba el magnífico aplomo y señorío de su padre.
Dos viajeros que pasaban por la orilla del mar, en horas de marea baja, vieron una hermosa ostra.
Un hombre había cazado viva una águila, a la que cortó las alas, encadenándola después.
Una jauría, de perros hambrientos, recorría la comarca en busca de alimento y, cuando pasaron junto a un arroyo, uno de ellos dijo...
A un pastor, que apacentaba su rebaño a orillas del mar, le vino el deseo de hacerse comerciante.
Volando de rama en rama un murciélago adormitado fué a caer sobre un lobo dormido.
Dos avestruces, en tierras lejanas, se hicieron amigas y no podían pasar la una sin la otra.
Un león vio una liebre dormida y, cuando quiso cazarla, pasó cerca de él un ciervo. Al ver que se le ofrecía mayor volumen de carne, abandonó a la …