Fábula El León y la Rana
Cierto león, después de un gran banquete, tomaba la siesta cerca del estanque de la floresta.
En aquel espejo de agua vivía una rana gritona que cantaba, a todo pulmón, sin importarle lo inoportuno de su concierto.
Con semejante jaleo, despertóse el león y, sacudiendo rabioso su melena, inició de inmediato la búsqueda de la intrusa cantante para darle merecido castigo.
—¡Quién puede ser la maldita que perturba mi regio re- poso!, —exclamo el Rey de la Selva.
No tardó en hallar a la ruidosa rana y sin miramiento alguno la aplastó de un zarpazo, diciéndole:
—Señora: jmenos ruido y más respeto para el sueno dei Rey!







