Fábula El Gato y el Ratoncito
¡Qué lindo y gracioso eres! —díjole Micifuz a un ratón—. Ven conmigo, angelito, ven…
—¡No vayas! —le aconsejó su madre—. ¡Tú no sabes las artimañas que emplea ese embustero!
—¡Ven, pequeñito, ven! —insistió el gato—. ¡Mira este queso y estas nueces! ¡Serán para ti, amor mío!
—¿Voy mamá? —reitero el pequeño majadero.
—¡No vayas, hijito! ¡Sé prudente y obediente!
—¡Te daré este bizcocho! —continuo el intrigante.
—¡Déjame ir, mamita! —suplico el ratoncito.
—¡Te repito, tontuelo, no!
Y, sin que su madre pudiera retenerlo, salió el ratoncito. Al instante gritó aterrorizado:
—¡Socorro, mamá, socorro! ¡Me devora el gato!
La madre nada pudo hacer para salvar a su desobediente hijito.







