-Fábula El Cazador y La Perdiz-
Un huésped llegó al hogar de un cazador, y éste atinó a sacar de la jaula una perdiz recién cogida… Cuando se aprestaba a torcerle el pescuezo, el ave le suplico:
—Déjame con vida, buen hombre, que yo to prometo atraer con engaños a siete perdices de carne más apetitosa que la mía. Les diré este discurso:
“Muy respetables señoras perdices: el señor Trotamontes tiene un corazón de oro y es nuestro mejor amigo. Su único afán es servimos los mejores granos del mundo”.
—¡Calla, miserable! —replico el cazador—. Tú quieres salvar tu vida engañando a tus congéneres. Tu discurso es una razón más para sacrificarte.
Y, dicho y hecho, le retorció el cuello.







