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El Asno,el Gallo y el León En cierta ocasión, el asno y el gallo se encontraron en unos pastizales, y ambos animales se procuraban el alimento. Y bien, cuando menos lo esperaban, el gallo advirtió la presencia de un hambriento león que, viendo al despreocupado jumento, se alistaba a devorarlo. Entonces el gallo, al observar el peligro de su compañero, se puso a cantar y el león, al oír tan singular sonido de trompeta, se asustó y tomó las de Villadiego. El asno, burro...

El Ratoncito Vanidoso Hubo cierta vez un ratoncito que, para verse más guapo, se dejó crecer el rabo más de lo necesario. Sus congéneres, al admirarían larga cola, le repetían a porfía: «Ten cuidado amiguito que, tarde o temprano, tu descomunal rabo te dará un disgusto colosal». El ratoncito, satisfecho de su nada común cola, se paseaba todo el día fuera de su agujero y, a cuanto mortal encontraba en el camino, le decía: —Mira hermano, no tengas envidia de la cola...

El Toro y el Mosquito Un toro, enorme y robusto, que pastaba en la pradera chicoteando la cola por sobre su lomo, dijo, mirando las cristalinas aguas de un riachuelo: —El día es caluroso. ¡Qué bien me caería un refrescante baño en la limpia corriente! Mientras estaba recostado en el remanso, un mosquito se posó en un cuerno y con su aguda trompeta le dijo: —Perdona, caballero, si me coloco aquí para gozar de la fresca brisa; pero, si te causo molestia, avísame para...

Clic en la Imagen para Leer la Fábula “El Zorro sin Cola”El Zorro sin Cola Un zorro, que se paseaba por el bosque, cayó en una trampa que le habían preparado unos cazadores. El astuto animal hizo muchos esfuerzos por escapar de la trampa y sólo lo consiguió perdiendo la cola que, para él, era su mejor adorno. —¿Qué hacer ahora sin mi magnífica cola? —se decía entre sollozos—. Todos mis compañeros se burlarán al verme. Pensando, pensando, se le ocurrió...

Clic en la Imagen para Leer la Fábula “La Lámpara y el Estudiante”La Lámpara y el Estudiante Érase una noche, que se anunciaba tenebrosa, cuando un estudiante se preparaba a realizar sus tareas. —Llenaré de aceite mi lámpara y la encenderé para iniciar el trabajo —decía el estudiante mientras sus manos encendían la lumbre. La lámpara brilló en la oscuridad con clarísima luz y dijo al muchacho: —Observa cómo irradia mi luz. Es más resplandeciente que el Sol. En...