Estás en ‘Ayuda’ Categoría

La Casa de Sócrates Como el filósofo era pobre, la hacía pequeña y sin lujo. Los falsos amigos que observaban, criticaron: —¡Vaya, qué mamarracho de fachada! —dijo uno de los envidiosos. —¡Qué techo tan empinado! —murmuró otro. —¡Qué habitaciones! —añadía un tercero—. Aquí no habrá lugar ni para que se mueva el dueño. El filósofo escuchó sin molestarse por las duras críticas y contestó: —Defectuosa y pequeña es, en efecto, mi casa. Pero ojalá...