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Fábula La Tortuga y El Águila Una tortuga, disgustada de andar siempre por la tierra, rogó al águila la levantase por los aires lo más alto que pudiera. Así lo hizo la reina de las aves, remontando a la tortuga más allá de las nubes. Al verse en tal altura, la tortuga exclamo: —¡Ahora veo la envidia que me tendrán los animales que por el suelo se mueven, al verme por encima de las nubes! Al oírla el águila, no pudo soportar tamaña vanidad y soltó a la sonadora...

El Mulo Un mulo, redondo como una bola, fue llevado a la feria para ofrecerlo en venta. Los compradores, interesados por la presencia imponente de la bestia, le preguntaron: —¿Quién ha sido tu padre? El mulo, con sobrada arrogancia, contestó: —Mi padre fue un gran caballo, veloz en la carrera y lustroso de piel como yo. Entusiasmado por esta aseveración, un presunto jinete fue a probarlo. Pero ¡qué desengaño! No hubo fuerza humana que lograra hacerlo correr. El comprador,...

Hubo, una vez, una ranita presumida que se creía la reina de los batracios del jardín. La tal rana pasábase el día mirándose en la superficie de las charcas como quien se mira en un espejo; y se creía tan linda que su orgullo y vanidad la hicieron insoportable. Una mañana de primavera, la ranita se hallaba tomando sol entre las flores de la orilla, cuando se le acercó un sapo, no muy guapo que digamos. —Buenos días, señorita —dijo el sapo con voz ladina—. La veo...

El Gorrión y la Liebre ¿Cómo fuiste tan torpe de caer en la trampa? Así le decía un gorrión a la liebre que, con ayes lastimeros, se quejaba entre las garras de una águila. Luego, saltando de aquí para allá en aparente júbilo, el gorrión la censuraba. —¿Caer de esa manera? Tú tan ligera, tan ágil; tú tan corredora; tú tan hábil para huir; tú tan… Un gavilán, que pasaba en ese instante, escuchó a la distraída avecilla; cayó sobre ella y la llevó por...

El Carnero y el Pastor Un corpulento y fornido carnero, que había aprendido a topar, fue llevado a un rebaño y le gustaba echarse cerca del pastor. El muchacho, que le había cobrado cariño, un día de caluroso verano quedóse dormido al pie de una encina. Sentado como estuvo, el pastor bajaba y subía la cabeza durante el sueño. El carnero, que lo observaba, comprendió que lo invitaba a medir fuerzas con él. Incentivado, el animal se levantó sobre las patas traseras y...

Esopo y los EsclavosÍbamos de viaje con mi amo —cuenta Esopo— en compañía de muchos esclavos. Como había buen número de bultos para transportar, motivó discusiones entre los acompañantes. Esopo, que era el jefe, para dar el ejemplo, dijo: —Yo me encargo del cesto de provisiones que es el más pesado. Esa actitud alentó a los otros esclavos que cargaron los bultos restantes, sin chistar. Luego de buen trecho de travesía, se hizo un alto para desayunar y la carga...

El Perro Viejo Un famoso cazador tenía a su servicio un hermoso perro, terror de las liebres. Cierto día observó que su perro se volvía flojo y desganado. —Será por el engreimiento que le doy —pensó el exigente amo. Una mañana de espléndido sol, el perro encontró una presa grande y gorda, pero tuvo que dejarla en el sendero, por lo mucho que pesaba. Enterado el cazador, propinó soberana paliza al animal. —¿Por qué me castigas, amo mío? Bien sabes que ni valor...

La Casa de Sócrates Como el filósofo era pobre, la hacía pequeña y sin lujo. Los falsos amigos que observaban, criticaron: —¡Vaya, qué mamarracho de fachada! —dijo uno de los envidiosos. —¡Qué techo tan empinado! —murmuró otro. —¡Qué habitaciones! —añadía un tercero—. Aquí no habrá lugar ni para que se mueva el dueño. El filósofo escuchó sin molestarse por las duras críticas y contestó: —Defectuosa y pequeña es, en efecto, mi casa. Pero ojalá...

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